La parte de transición hasta Macedonia

No le tengas miedo a la perfección; nunca la vas a alcanzar 

Salvador Dalí

Salimos! Por fin, después de los últimos días en el sofá sabiendo que tenia que hacer muchas cosas pero siempre pensando que las podría hacer al día siguiente. Fui al médico de revisión, sin más, y me llevé la noticia de que quería hacerme una biopsia en la piel. Resulta que llevo tratándome durante 4 años de psoriasis y ahora la dermatóloga cree que no es eso. Biopsia que te crío y esperar a que me quitasen los puntos. Una semana de retraso pero que en realidad me vino muy bien. La gente se suele preparar mucho estos viajes, pero la realidad es que no me gusta nada esa parte. Chequeé los visados necesarios y… adelante, “pa’ que más “. De hecho, el de Tayikistan todavía no me ha llegado. La moto, eso sí, está perfecta. Entre los últimos viajes le tocó pasar todas las revisiones gordas. Las juntas de motor, los tensores de la distribución, la correa, neumáticos…. la verdad es que han sido gastos “imprevistos” pero que me da la seguridad de que puedo seguir y seguir. Como siempre, en La Cabeza Motorcycles Sara y Luismi me han tratado, a mí y a ella, estupendamente.

El día antes de salir todavía me quedaban muchas cosas, de esas de último momento pero necesarias. Tenía prevista la salida a las 10 de la mañana para llegar al ferry de las 10 de la noche. Pues me dieron las 2 y todavía no había salido de casa. ¡Qué desastre! La parsimonia mía como diría Marta. Al poco de salir me llegó un email diciendo que el ferry iba con retraso, y yo pensando para mis adentros que la suerte parece que siempre está del lado de los soñadores. Ya en Barcelona, después de que me lloviese parte del camino, en la cola de embarque conozco a un motero recién jubilado, de Olot. Con él, Pep, se me hace bastante más amena la espera después de que los de la compañía Grimaldi fueran por decirlo suavemente, un poquito impresentables. Desde luego el trato al cliente no es su punto fuerte. Las horas en el ferry la verdad es que no se me pasan lento. Conozco a mucha gente y con cada uno una conversación que siempre siempre, te aporta. Al llegar a Civitavechia, a una hora de Roma, decido poner la tienda de campaña en un polígono industrial del puerto. Aún recuerdo la primera vez que dormí en tienda de campaña sin estar en un camping. Fue en Suecia, pero allí está permitido. Al principio te recorre esa sensación de saber que no estas haciendo algo legal del todo. Después pierdes la vergüenza y sobre todo el miedo. La noche se hace un poco pesada porque el trasiego de vehículos, camiones, trenes, coches… te molesta pero cuando el sueño aprieta, no hay ruido que le venza.

Saliendo de aventura

Al despertar me dirijo a Roma. Curioso que haya estado en tantos sitios y Roma faltaba en mi lista. Y esto me molesta. Me encanta la historia, y me encanta todo lo que el imperio romano realizó. Estamos hablando de una civilización que en aquella época ya tenia la ciudad eterna casi el millón de habitantes. Ahora puede parecer insulsa esa cifra pero ellos tuvieron que realizar tuberías de desagüe, abastecimiento de aguas, comida para todos, y un largo etcétera. A ellos le debemos nuestra lengua, aquella que a la postre se ha convertido en la tercera lengua del mundo por número de personas nativas. Me parece increíble.

Obligada visita

De Roma tan sólo quería hacer una visita express y después de callejear con la moto visito, por fuera, el Coliseo y el Vaticano. Decido, ya casi al medio día, mirar los horarios de los ferries hacia Grecia y descubro que nanai… que no hay ferries ese día y la única alternativa reside en Albania, un ferry que partía desde Bari rumbo a Durres, a eso de las 10 de la noche. Me quedaban 600 kms todavía para llegar a Bari, atravesando bonitas carreteras, con (lo siento por los italianos) pésimos conductores.

Una vez en el camarote comparto ronquidos con un chico albano que trabaja en Alemania. No habla casi inglés pero nos apañamos. Me tomo una cerveza en la terraza a la espera de salir y comienzo a escribir este post. Este año, lo haré sin prisas, cuando me apetezca, cuando lo sienta. Lo prefiero así. De Albania todo el mundo me decía que cuidado, que bla bla, y que peligro. Pues mi compañero, me invitó a desayunar en el barco, me dijo que si quería podía quedarme en su casa el tiempo que quisiese y que disfrutase Albania. La verdad es que todos y cada uno de los que me he cruzado en este país tenían la sonrisa en la cara.

Entrando en la capital, Tirana, en búsqueda del centro

Una vez pasada la frontera, reposto y los propios de la gasolinera me quieren invitar a un café. Acepto! Me encanta esto de no entender los idiomas, y a la vez poder comunicarte. En Albania hay dos cosas a millones. Mercedes y gasolineras. Por todos sitios. Si bien, me esperaba otro país, donde los coches pareciesen todos robados, destartalados, las carreteras que fueran inexistentes, y un largo etcétera de prejuicios. Nada más lejos de la realidad. Tirana, la capital, me ha encantado. Tiene una pinta estupenda para venir de fin de semana y disfrutar de su ocio, ya que a nivel de patrimonio, no da la sensación de que tenga mucho. Pero… no sólo de antigüedades vive el hombre, también vive de las sonrisas, y aquí eso sobra.

Decido poner rumbo a Macedonia, total, está aquí al lado y así podré comenzar la ruta Egnatia desde sus orígenes, para que me transporte hasta Estambúl. Después de que un señor que había vivido tiempos mejores, decide hablar conmigo en albanés durante 10 minutos para decirme que qué bonita la moto. Le entiendo Guzzi, 1 cilindro, me señala el brazo y su cicatriz. Supongo que tiene recuerdos en moto…

Preguntando poco a poco ponemos rumbo a Elbasan, pero no por la carretera principal convertida en autovía. Olvidaros de esa por favor, porque os perderéis una gran carretera de montaña con un restaurante de 10 en la cima y un firme perfecto para disfrutar. Durante unos kms me quito el casco que aquí nadie lo lleva. Voy a 30 kms/hora. Llevo 2 horas sin ver un coche y quier disfrutar de esa sensación. Dicho y hecho… diviso un coche a los 2 minutos de quitarme el casco. Ups, un coche de policía que baja la ventanilla para saludarme con una sonrisa. Esta gente es la leche!

Rumbo a Elbasan

Desde Elbasan, nos dirigimos ya directos a Macedonia, donde decido que el destino será Ohrid, que en griego antiguo, Λυχνίς, significa “ciudad de luz”. Básicamente en mi mapa de Europa de carreteras, ese con poco detalle, aparece sombreada en verde, lo que significa que es bonita. Y vaya si lo es. Declarada patrimonio de la Unesco en el 79. Pero no nos adelantemos, que como digo en el vídeo que os pongo, esto será el próximo día. Hoy el relato se queda en la ciudad anterior de Struga, donde 5 minutos después de terminar el vídeo, cayó una tormenta endiablada. Todavía siento como se me iba empapando en 1 minuto absolutamente todo… pero eso… será en el siguiente relato.

Lago de Ohrid

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