Recorriendo el norte (La Rioja – País Vasco)

No se trata de ganar o perder, si no de cómo juegas

Hank Moody

22 al 24 de Febrero de 2019

Canción de la ruta: Un veneno

Kilometraje: 1.254 kms

Después de una larga semana, mi amiga Carla me dice que necesita salir a tomar el aire fuera de Madrid. Ya llevaba tiempo buscando un fin de semana en el que escaparme con la tienda de campaña y el hornillo y recordar los viejos tiempos de Escandinavia. El miércoles de la semana chequeamos el tiempo y … ¡sol en el norte viernes, sábado y domingo! ¿Cuándo vamos a tener esta oportunidad? Me pongo entre libros y mapas a buscar esas carreteras que aparecen en blanco en los últimos y diseño una pequeña ruta que no nos cansase demasiado. Buscando entre las diferentes alternativas que nos da el libro de España en moto escojo llegar el primer día a La Rioja alta, concretamente a Haro. Quiero volver a encontrarme con personas, que son lo que recuerdas de los sitios, así que decido buscar en Couchsurfing y sorprendentemente me encuentro con Gonzalo, un jarrero al que le gusta recorrer el mundo, en solitario y con amigos.

Llegamos al viernes, nos ponemos hora de salir, las 16:00 la ruta… los que me conocéis sabéis que detesto las autopistas/autovías así que al desplegar el mapa doy con una alternativa a la A1 que pasa por Burgos y que nos hubiera puesto en Haro en dos horas y media / tres horas. Nos iremos por Soria. Los retrasos que siempre me acompañan en cualquier viaje, ya sea por mi cuenta o acompañado, hace que salgamos sobre las 18:00 de la tarde dirección Guadalajara, y en cuanto pasamos esta, nos adentramos en una carretera comarcal (la CM-1000) que nos llevará por los acantilados que bordean a Jadraque. Tenemos que parar para ponernos ropa de abrigo, ajustar el intercomunicador que lleva Carla y saltar al ritmo de alguna canción, y para no perder ninguna costumbre, se nos hace de noche. La carretera transcurre, hasta llegar a Almazán, con bastantes curvas, que da pena no poder disfrutar en las vistas. En Soria repostamos y pese a las insistencias de la gente de que no vayamos por el puerto que conecta Soria con Logroño, tiramos después de un rico café.

Gonzalo ya sabe dónde nos encontramos y nos advierte también del peligro de la carretera. Con nieve en los bordes surcamos todas esas bonitas curvas. Carla me dice que tenemos que parar que no aguanta el frío. Se termina poniendo mi pantalón térmico que llevaba a modo de pijama en el cuello. La escena era graciosa. Llegamos cerca de Logroño donde el GPS nos indica, al haberle quitado en la configuración las autopistas y peajes, a unos 5 kms de la ciudad que nos desviemos y llegamos sin más problemas a casa de Gonzalo en Haro. Un magnífico anfitrión con el que conectamos en seguida mientras baña nuestra conversación unos buenos riojas de la misma villa.

Con Gonzalo recién despiertos y con alergia máxima

De Haro nos dirigimos sobre las 10 de la mañana por la carretera que sale por las bodegas Muga y CVNE, hacia Laguardia, adentrándonos en el País Vasco en lo conocido como Rioja Alavesa. Laguardia es un pueblo precioso que merece la pena el desvío, totalmente medieval y amurallado, en el que disfrutamos de un pequeño paseo y reponemos fuerzas con un pincho de tortilla. Para no volver a cometer el mismo error salimos rápido de Laguardia dirección Vitoria por una carretera preciosa y llena de curvas que nos permite observar todos los viñedos de la zona. Nos comentó Gonzalo que había un mirador, pero que la mejor época para verlo era el otoño. Lo veréis bien indicado en la carretera.

En el mirador de la A-2124, si podéis coged la LR-317

Al llegar a Vitoria sin mapa, empiezo a moverme con la moto pensando que sé dónde voy… hasta que veo que estoy completamente perdido entre calles sin encontrar la gasolinera que iba buscando. Carla, que va sin braga en el cuello, me dice de buscar una en Bilbao y dónde mejor sitio que en el concesionario de Harley, y así me haría con otra camiseta para mi colección. Como vamos con el tiempo justo tiramos directamente con el GPS por la autovía y oh sorpresa, al llegar estaba ya cerrado. Como se encuentra en frente del Estadio de San Mamés, la ciudad y el ambiente estaba cargado de rojo y blanco. Y ahora comienza la ruta buscada, de Bilbao a San Sebastián por la costa y en algún sitio parar para sacar el hornillo y prepararnos la comida. Os dejo con las vistas de nuestro particular restaurante con vistas de estrella michelín.

En lo que se prepara la comida, me escribe mi amigo Ángel que se ha comprado un coche nuevo. “¿Hacéis algo esta noche?” Le mando la ubicación y me contesta diciendo que si quedamos en San Sebastián. Hay gente que está peor que yo de la chota, y ahí va, dirección San Sebastián. Teóricamente tardaría unas 4 horas, así que malo será que llegue antes que nosotros. La carretera es preciosa y siempre siempre, en un desvío coged a la izquierda para no desviaros. Vemos San Juan de Gaztelugatxe, Bermeo, la ría de Mundaka y al llegar a Guernica, Ángel nos dice que ya ha llegado a San Sebastián. ¡Madre mía! Nada, quedamos en Lekeitio y ya veremos dónde dormir.

Seguro que os suena de Juego de Tronos;
San Juan de Gaztelugatxe

Carla y Ángel se alían contra mi en mi idea de ir a un hostel. Que si peligroso, que si la gente ronca, que si… en fin, cedo y busco un hotelito en Errentería y de ahí bajaremos al casco viejo a cenar directamente en taxi para poder tomarnos algún chisme. Rumbo hacía el hotel, llegamos después de volver a disfrutar las carreteras, esta vez en modo nocturno, nos cambiamos y bajamos a tomarnos un buen chuletón y unos pinchos de Txangurro. Volvemos al hotel a eso de las 2 de la mañana y a dormir. Ángel me comenta que parece que voy tocando con las maletas en el suelo en cada curva, le digo que no tumba tanto… hasta que veo cómo andas las maletas por abajo, y tal vez… sólo tal vez… a lo mejor disfruté alguna curva de más.

Me dicen de despertarnos sobre las 12, a lo que a regañadientes acepto. Finalmente, aunque llevaba despierto desde las 8, se despiertan sobre las 11 y mientras ellos desayunan planeo un poco la ruta del día, que ya sería el de vuelta a Madrid. Les convenzo de pasar a Francia, pasando por La Concha y por Hondarribia, donde siguiendo los consejos de Gonzalo, teníamos ya un sitio donde parar a comer (muy mucho y muy bien). De San Sebastián salimos sobre la 13:30 y ponemos dirección Lezo para poder coger la carretera, preciosa, de la costa que nos uniría la ciudad con Hondarribia pasando por el puerto de Jaizkibel.

Puerto de Jaizkibel, dónde podéis ver Francia, Hondarribia y toda la costa vasca

Después de la comida, nos vamos hasta San Juan de Luz ya en Francia para tomarnos un café a las 7 de la tarde. Queda la vuelta… ¡son las 8 de la tarde y estamos en Francia! Mañana lunes hay que trabajar. Volveremos por la autovía (que no autopista) que une San Sebastián con Vitoria por la A1. Cuidado ya que en la frontera entre el País Vasco y Navarra, hay dos curvas de 180º con una buena señal de prohibido ir a más de 30. Si no llega a haber otros coches me la hubiera comido… La autovía es revirada hasta llegar a Vitoria que lo hacíamos sobre las 11 de la noche. Seguimos a nuestro ritmo, y parando a nuestro ritmo y sobre las 12 de la noche paramos en una estación de servicio de Burgos, y cocino en plena oscuridad la última ración que me quedaba de Noruega de comida deshidratada. Carla la detesta a la vez que se muere de frío así que rumbo a Madrid donde llegamos sobre las 2 y media de la noche.

Sí, creo que ha sido una vuelta al lío que tanto me gusta. El plan es que no hay plan.

Un abrazo

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