Cumplir los sueños

El plan es que no hay plan.

Charly Sinewan

Hola amigos, hoy aunque aquí aparezca como mi primera entrada, en realidad es la primera que voy a publicar pero no la primera escrita. Tengo 4 entradas escritas que en algún momento, en breve, publicaré. Esas entradas están muy relacionadas con mi próxima aventura y quiero publicarlas a la vez. Ya sabéis preparación del viaje, ruta, moto, etc… lo típico, y no tan típico, ya que me voy sin saber muy bien cuando volveré. El plan son 2 meses pero… Eso va en otra entrada!

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¿Por qué quiero que esta sea mi primera entrada? Básicamente porque quiero invitaros a cumplir vuestros sueños. Me gustan mucho las charlas de gente viajera, sigo a muchos moteros, ciclistas y a… a la familia Zapp. Ellos son argentinos, bueno, nacidos en Argentina, en realidad creo que no hay nadie que se pueda considerar más del mundo que ellos. Llevan 18 años viajando en un coche de 1928, un Graham – Paige, han tenido 4 hijos en el camino, uno en Canada, otro en EEUU, otro en Argentina y el último en Australia. Yo les videoconocí a través de Charly Sinewan, un motero que hace los mejores vídeos que existen en Youtube. Tiene una calidad de producción bestial y enganchan a cualquiera como si de una serie de Netflix se tratase. Os recomiendo encarecidamente su etapa en Madagascar. De veras apasiona.

Pues bien, Charly conoció a la familia Zapp y les hizo un vídeo específico. Un video realmente motivador y que simplemente quiero transcribiros aquí. Espero que lo disfrutéis.

¿Quién soy yo? Seré yo solamente quien se pregunta quién soy, o los demás también se lo preguntarán. Yo sí que me lo pregunté y sabía que no sólo podía ser mi nombre, que tampoco sólo lo que hacía para pagar mis cuentas.

¿Quién soy yo? Si viajaba en el colectivo me preguntaba quién soy yo, si trabajaba también me preguntaba quién soy yo y veía a la gente y me preguntaba quién soy yo. Entre mis amigos me preguntaba quién soy yo y quería saber si ellos también se preguntaban quienes eran ellos. Quería saber si a ellos les quitaba el sueño saber quién era uno. No tanto por mi curiosidad de saber quién era cada uno de ellos sino para saber si ellos ya sabían quienes eran, porque yo, no sabía quién era yo. 

Me hubiera encantado preguntarles “a vos no te pasó que una vez te preguntaste quién sos” o “que alguna vez te preguntaron quién sos” o quizás “alguna vez te vas a preguntar quién sos”. Esta pregunta no me la podía sacar de la cabeza. Con un trabajo, con una casa o con la compra de algo pasajero, esta pregunta siempre volvía. Tenía miedo de preguntar a otros si sabían quienes eran, aunque fuera la pregunta más estúpida y todos terminaran burlándose de mí. No se imaginaban que cada vez que nos encontrábamos me iban a preguntar “¿y ya sabés quien sos? ¿te encontrastes?” 

Sé que vine del amor de mis padres a este mundo, y del milagro de la vida, sé a donde terminaré, en un cementerio. Sé que estoy formado en biología y me lo explicaron, pero nunca me dijeron quien soy, ahí me largaron. Como jinete que en el palenque sobre un potro le sueltan, y a jinetear la vida, sin saber quién soy yo, sin aún saber si era jinete.

¿Quién soy yo?

¡Ya sé quien soy! ¿Sabés cómo me encontré? Pasó que una vez con mi mujer nos decidimos ir por el sueño de nuestra vida, por un gran viaje. Y sí necesitábamos muchísimo coraje para decidirnos, pero aunque no me creas el mayor coraje lo necesitaba para contárselo a nuestros seres queridos porque, para nosotros que dejáramos la casa que habíamos construido durante mucho sacrificio por tres años… ¡la casa no se iba ir a ningún lado! Que dejáramos la empresa que estábamos armando y que ahora estaba andando bien… ¡Para eso trabajábamos, para disfrutar! Y cuando volviéramos podríamos volver a empezar. Claro que, dejar atrás la comodidad y la seguridad nos daba una sensación de vacío, pero… eso es lo que uno busca, verse en un lugar distinto.

Pero ahora, si vos le contás a alguien que vas a ir a por tu sueño es como que le estás diciendo voy a hacer una locura. Y quien no te lo dice en el momento, vos le das la espalda y te dice: este se volvió loco. Pero, es que para ellos estábamos dejando todo, dejando de lado todo lo logrado, nuestro futuro, pero… nosotros íbamos por nuestro sueño. Nosotros estábamos yendo por todo. Y nos llamaron locos cuando nos fuimos, nos siguen llamando locos, y a ellos… gracias, porque nos hacen recordar que no somos normales, que somos nosotros, ahora sé quien soy, ¿sabés quien sos vos? Somos nuestro sueño y hasta que no lo empecemos no nos vamos a realizar. Por eso te pido que seas vos, que seas tu mismo, se tu sueño.

Gracias a todos los soñadores.

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